Opinion

Por  Guillermo Robles Ramírez

 

 

La frontera que duele

El tema de los migrantes no solo en la capital de Coahuila sino también en aquellas cabeceras municipales cercanos a nuestro país vecino del norte ha estado cobrando no solo importancia como un rubro político sino también un problema social en donde la molestia se da desde el momento que piden una ayuda y se les es negado.

Los motivos desde lo más sencillo como pudiera ser la apariencia que despierta desconfianza aunque en el fondo no lo sea, pero de ahí han salido historias desde migrantes que golpean los vehículos molestos porque no se les ayuda, como también aquellos que se encuentran intoxicados y otros que ante la desesperación empiezan a delinquir o víctimas del crimen organizado.

En el caso de Saltillo, no es propiamente la línea divisora entre México y Estados Unidos para quienes partieron de Centroamérica, pero esta cabecera municipal se encuentra a casi 400 kilómetros de la frontera; sin embargo, se ha convertido en la trampa mortal de quienes en su travesía tienen que pasar por este lugar no siendo únicos quienes viven en América del Sur, sino también este ha sido un puente en donde muchos emigrantes cubanos lo utilizan para poder entrar a nuestro país de manera ilegal por la frontera del sur de México para iniciar toda una odisea para poder llegar a los Estados Unidos.

El desconocimiento en un país ajeno, que presume un poco más de desarrollo del de procedencia, obliga a quienes  buscan el sueño americano a creer en cualquier persona, incluso en los vigilantes del ferrocarril quienes han encontrado en los indocumentados un botín que llega por si solo en los furgones que paradójicamente tienen bajo su resguardo.

Si para las autoridades federales, el tráfico de indocumentados es el negocio más redituable después del narcotráfico, esa oportunidad no es ajena a quienes operan un servicio de resguardo a los trenes, sin que se vean implicados al argumentar descuido en sus funciones.

Investigaciones de la Agencia de Noticias SIP de Coahuila, permitió conocer cómo dentro de la preferencia para acercarse al norte del país, un considerable número de indocumentados arriban al tren desde Chiapas, otros en Veracruz, pero todos ponen su objetivo en San Luis Potosí; de ahí son contabilizados y “fichados” no sin antes cobrarles la respectiva tarifa en dólares solo por hacerse de la vista gorda durante el trayecto.

La misma investigación permitió conocer a comentarios de los mismos indocumentados, que algunos son canalizados a Aguascalientes con la misma mecánica de operación, sin embargo, el punto de descanso son los refugios religiosos o casa del migrante que tampoco son exclusivas de Satillo, porque lo mismo existen en San Luis Potosí, Veracruz, Tabasco y Chiapas y en cada una de ellas se van dejando grupos de indocumentados de acuerdo al dinero que posean.

En el negocio no sólo están los custodios del tren, sino la misma tripulación y son temor a equivocaciones, es una red de tráfico de indocumentados desde las mismas oficinas de Ferrocarriles Nacionales de México.

Desgraciadamente en esta región de Coahuila, básicamente en Saltillo y Ramos Arizpe, el respeto a los derechos de los migrantes es letra muerta, no hay respeto por la vida y menos por los extranjeros centroamericanos porque se ha creado la falsa teoría de que se trata de delincuentes que en su huida pasan por este lugar.

Pero tampoco se puede negar resultando controvertido el pedir o exigir el  derecho de una persona que ingresa a un país sin importar el color de su bandera de manera ilegal y desde ese momento es un delincuente no precisamente porque tenga algún pendiente en su país de origen sino por el haber ingresado sin documentos, sin referencia de historial criminal o cualquier otro papel que indique que la entrada a nuestro país fue de buena fe y conforme a lo que marca nuestra Constitución Mexicana a quien es la verdadera letra muerta para quienes exigen cualquier otro derecho civil o cualquiera de los acuerdos internacionales nunca deberá de estar por encima de nuestra Constitución.

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