Vive E.U. un día sin inmigrantes

Aún con el temor de perder sus empleos, coahuilenses radicados en Estados Unidos participaron en faltas colectivas en fábricas con mayoría hispana, en el movimiento “Un Día sin Inmigrantes”, para protestar por las amenazas que el Presidente Donald Trump ha lanzado contra ellos, y para exigir un alto a los actos xenofóbicos que –según señalaron- se han disparado desde que éste llegó al poder.

Mary Pérez, originaria de Múzquiz, Coahuila se mostró sorprendida por la participación en este 16 de febrero, en que las aulas de muchas escuelas permanecieron semivacías, los centros comerciales sin movimiento y las calles desiertas. Prácticamente se paralizaron las ciudades y los pueblos.

La fábrica donde ella trabaja “Brandom” que se ubica en el pueblo de Keen, Texas, decidió cerrar por ese día, luego de que a oídos de los directivos llegó la información de que los inmigrantes se preparaban para hacer una falta colectiva. La fábrica es de propietarios estadounidenses.

“En esa fábrica somos más del 60% de los trabajadores, la mayoría mexicanos, anduvimos levantando firmas, primero muchos no querían firmar por miedo a quedarse sin su trabajo, pero al final hubo muchos que firmaron y se fue haciendo más grande el movimiento”, expresó.

Al enterarse del riesgo de abrir sin contar con la fuerza de trabajo y las posibles pérdidas, directivos convocaron a una junta en la cual les informaron que se tomó la decisión de cerrar la fábrica el 16 de febrero.

En la ciudad de Cleburne, Texas, la también inmigrante Tania Castillo, originaria de Monclova, señaló que las tiendas permanecieron vacías, con una aparente solidaridad de estadunidenses que también están inconformes con las políticas anti inmigrantes y misóginas de Trump.

“Ni los que votaron por él se vieron en las tiendas o en las calles, casi no hay movimiento, hay muchos lugares cerrados, negocios de mexicanos o de hispanos no abrieron como señal de protesta”, expresó.

Tania tiene dos hijas en edad escolar, y decidió no enviarlas a clases este 16 de febrero. El impacto del movimiento se notó, pues no sólo los hispanos dejaron de ir, sino además los inmigrantes de raza negra. Muchos padres de familia estadounidenses no enviaron a sus hijos a la escuela pues al presentarse la minoría, se suspende el programa escolar.

En Dallas, cientos de estudiantes del colegio Dallas ISD abandonaron las clases cuando ya habían iniciado en señal de protesta.

“Los negritos tampoco quieren a Trump por racista, también se sienten insultados y amenazados, ellos están apoyando estos movimientos aunque nacieron aquí”, indicó.

Carlos García Morales, también de Monclova manifestó que otro temor es a las redadas que están separando a las familias.

“Ellos dicen que no hay redadas pero sí hay, la policía ya se siente con derecho de detenernos y deportarnos, pero además hemos visto a la policía migratoria que anda cazando a paisanos, eso es muy triste, es lo que más nos preocupa”, señaló.

Otra monclovense, Aída Gómez, quien vive en Forth Wort, Texas, dijo que fue testigo del arribo de policías a un restaurante donde ella comía con su familia.

“Se metieron los policías a la cocina, se oyeron gritos y platos que se rompían, de rato salieron esposados dos hombres jóvenes y un anciano, yo no pude contener el llanto, me dio mucha tristeza”, expresó.

A través de las redes sociales, los inmigrantes estuvieron compartiendo publicaciones con fotografías en que aparecían diversos establecimientos cerrados, incluso la gigante Wal Mart, ícono del capital estadounidense, y muchos negocios de dueños hispanos.

 

 

 

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